Redacción/ Miami.
Con el habitual lenguaje vivaz y tosco del ejecutivo de Estados Unidos desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el secretario del Tesoro del país norteamericano, Steve Mnuchin alertó en el día de ayer del posible hundimiento que podría sufrir Wall Street y las empresas que lo componen en el caso de que el Congreso no apruebe definitivamente la reforma fiscal propuesta por el ejecutivo.
Mnuchin afirmó, literalmente, que el mercado de valores del gigante económico podría “explotar” si el Congreso no aprueba la reforma fiscal que propuso la Casa Blanca para que fuera debatida y matizada en la cámara legislativa. Esta advertencia con piel de amenaza tiene como mayor propósito el de tratar de impulsar a los congresistas a la aprobación definitiva de la reforma fiscal planteada por el ejecutivo. Desde su llegada al poder, Trump ha sido muy tajante con la necesidad de una reforma fiscal en todo el país que favoreciera la creación de nuevos negocios y el ahorro de las familias. Trump desea ahorrar los presupuestos económicos del país en sectores iniciados su antecesor, Barack Obama, como en la cobertura sanitaria para aquellas personas que no disponen de un seguro privado.
«No hay duda de que el repunte del mercado bursátil ha generado expectativas razonablemente elevadas de que podamos llevar a cabo la reforma fiscal», señaló el secretario del Tesoro, a la vez que aseguró que si se llega a un acuerdo fiscal «la bolsa subirá aún más» y que, al contrario, si no se logra, se observará una gran corrección a la baja de las ganancias acumuladas. Por tanto, queda claro que los últimos movimientos producidos en la bolsa de Wall Street tienen más que ver con las palabras de confianza del presidente que de una medida perdurable en el tiempo si no hay un mayor apoyo a la reforma fiscal.










