Redacción/ Miami.
Estados Unidos sigue presionando a través de sanciones a Venezuela. El Gobierno estadounidense decidió elevar los activos congelados al vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, por presuntos vínculos con el narcotráfico. De cualquier forma, la medida no tiene relación con la deriva hacia la que se dirige el país latinoamericano, a la espera de las elecciones del próximo domingo para una Asamblea Constituyente y la oposición radical tratando de paralizar el país a base de huelgas.
La Casa Blanca anunció en el día de ayer que tomó la decisión de aumentar los activos congelados del vicepresidente venezolano a “cientos de millones de dólares”. La sanción ya fue impuesta en un primer término, aunque en ese momento las autoridades norteamericanas calcularon el patrimonio de El Aissami en un valor menor. “El Aissami y [su asesor Samark] José López Bello tenían mucho más dinero del que suponíamos”, afirmó en una conferencia de prensa un alto funcionario de la administración de Donald Trump, quien pidió el anonimato. El Departamento del Tesoro del país estadounidense estimó en febrero que los activos en suelo estadounidense ascendían a “decenas de millones de dólares”. La gran mayoría eran propiedades inmobiliarias en la ciudad de Miami.
Sin embargo, El Aissami no tiene a su nombre ninguno de los bienes bloqueados. Todos estarían a nombre de su asesor. El Aissami, quien fue nombrado vicepresidente en el pasado mes de enero, antes fue ministro de Interior y Justicia. Bello, el presunto testaferro de El Aissami y sus asociados gestionaban 13 empresas con sede en Estados Unidos, Panamá, Reino Unido y las Islas Vírgenes Británicas. Para el alto funcionario anónimo, el asunto muestra “la corrupción y el narcotráfico en el Gobierno Venezolano”.










