Redacción/ Miami.
No se ha hecho esperar la reacción de Estados Unidos a las elecciones regionales que se celebraron este pasado fin de semana en Venezuela. El Departamento de Estado del país describió a Nicolás Maduro como un “dictador autoritario” y denunció la falta de libertad y justicia en los comicios en los que participaron los partidos que confrontan al gobierno, a pesar de su oposición a la gestión del presidente Maduro.
«Condenamos la ausencia de elecciones libres y justas ayer del pasado domingo en Venezuela. La voz del pueblo venezolano no fue escuchada», aseguró el Departamento de Estado en un momento en el que se comienza a hablar de la posibilidad de que los países del entorno tomen medidas estrictas para sacar a Maduro del poder. El texto continuó explicando que el gobierno de Trump tenía preocupaciones sobre las elecciones que “acabaron cumpliéndose lamentablemente”. El comunicado aseguró que hubo “falta de auditoría técnica para el conteo del Consejo Nacional Electoral” y “cambios de último minuto de las ubicaciones de las mesas de votación sin aviso público».
La portavoz del departamento de Estado, Heather Nauert denunció también que se produjo “una manipulación en el diseño de las papeletas”, además de una “disposición limitada de máquinas de votación de aquellos barrios en los que reside una mayoría de personas de la oposición”. El resultado, según la versión oficial, fue muy claro para el partido de Maduro. Según los resultados oficiales, el oficialismo consiguió el triunfo en 17 departamentos mientras que las coaliciones de la oposición alcanzaron la victoria en 5 departamentos solamente. Este resultado, de confirmarse, sería un revés enorme para la oposición que veía en estos comicios una buena oportunidad para conseguir el poder y el control de la mayoría de las administraciones regionales del país.










