Redacción/ Miami.
La Organización Mundial del Comercio va a tener unos meses movidos en el futuro a corto y medio plazo. Las denuncias entre los diferentes países que están enzarzados en una política de subida de aranceles a los productos de los países competidores han ido denunciando las prácticas de sus enemigos a lo largo de las últimas semanas. Lo que parecía impensable es que el país que comenzó la lucha económica, Estados Unidos, también se uniera a ese carrusel de denuncias frente a la OMC. Los países que recibirán una queja por parte del gigante norteamericano serán México, Canadá, Turquía, China junto a toda la zona euro.
La administración Trump volvió a reiterar que cree que los gravámenes impuestos a los productos que llegan de estos países son legítimos y que la respuesta de sus rivales no es justa ni proporcionada. “En lugar de trabajar con nosotros”, ha denunciado este lunes el representante estadounidense de Comercio Exterior, Robert Lighthizer, “eligieron castigarnos”. No obstante, la OMC no se caracteriza por la rapidez en sus decisiones. Habitualmente demora varios meses hasta llegar a una conclusión sobre los conflictos que le son presentados. En este caso, parece que se le acumulará el trabajo si tenemos en cuenta que deberá resolver en primer lugar las denuncias de los otros países afectados y acabar con la queja estadounidense.
Preguntado por el origen del inicio de la lucha comercial, tras la decisión de Trump de imponer los aranceles a los productos que compiten con la fabricación estadounidense, el representante estadounidense fue bastante categórico y sesgado en su análisis. “Las acciones [iniciales] tomadas por el presidente son totalmente legítimas”, concluyó.










