Redacción/ Miami.
Continúan las negociaciones entre China y Estados Unidos para evitar que la relación entre ambos gigantes económicos no derive en una lucha comercial perjudicial para ambos países. Donald Trump se ha propuesto reducir el déficit de la balanza comercial entre EEUU y China y evitar de esa forma la desigualdad de beneficios en las relaciones económicas de ambos países. Ante la amenaza de aranceles para productos básicos que forman parte de las necesidades de ambos países, EEUU ha pedido que ese déficit se reduzca en 200.000 millones de dólares.
Pero esa exigencia es una reclamación imposible de cumplir para Pekín. Aunque la negociación está en su albor, Estados Unidos deberá reducir sus pretensiones si es que desea realmente lograr un acuerdo con China. El gigante asiático se ha convertido en el rival económico más importante de Estados Unidos que ha visto cómo China le ha quitado grandes porcentajes de mercados, sobre todo en países productores de energía como los estados africanos latinoamericanos que poseen bienes naturales energéticos.
En el documento que ha enviado Estados Unidos a China para reclamar una serie de elementos en la relación económica entre ambos países, existen otras peticiones por parte del gigante norteamericano. Por ejemplo, la suspensión del subsidio a sectores de alta tecnología, incluidos en el plan de modernización industrial Made in China 2025; una mayor defensa de la propiedad intelectual; finalizar las transferencias “forzadas” ubicadas en el sector de la tecnología; que retire sus denuncias contra EE UU en la Organización Mundial del Comercio (OMC) o que se asegure que no tomará respuestas si Washington decide imponer aranceles a sus productos.










