Redacción/ Miami.
Nada nuevo bajo el sol. Cuba seguirá estando bloqueada por Estados Unidos y por los aliados comerciales de este país. El intento de resolución del conflicto por parte del anterior presidente estadounidense, Barack Obama, no ha encontrado un desarrollo continuado por parte de Donald Trump, desde que llegó a la presidencia. Ese escenario se traduce en que el gigante norteamericano ha decidido que se mantenga el bloqueo comercial a Cuba, que tiene una vigencia de 60 años.
Las dos naciones enfrentadas históricamente alcanzaron un acuerdo de relación bilateral en el año 2015, poco antes del fin del mandato de Obama. Sin embargo, Trump consiguió la presidencia gracias a la victoria en estados clave como el de La Florida, donde reside una gran colonia de cubanos que abandonaron su país en las últimas décadas por el sistema socialista existente en la isla. Esa victoria en La Florida trajo consigo que Trump prometiese a los cubanos que lo votaron masivamente que mantendría el embargo a Cuba y volvería a tensar las relaciones con La Habana. Y así ha sido. El bloqueo se mantendrá en lo referente a las importaciones y exportaciones por parte de Cuba al resto del mundo. La llegada a la jefatura de Estado de Díaz-Canel, con una imagen renovada en el régimen socialista de la isla, no ha sido suficiente para que Trump reconsiderara su idea.
Como es habitual, Cuba presentará un proyecto de resolución en la Asamblea General de la ONU, para que los países voten sobre la permanencia del bloqueo económico al que ha sido expuesto el país. Desde 1992, Cuba presenta este proyecto, que acaba con una abrumadora victoria del rechazo al bloqueo contra la isla. El año pasado únicamente se contabilizaron dos votos en contra, los de EEUU e Israel.










