Redacción/ Miami.
Estados Unidos vuelve a tomarla con Irán y lo hace con las herramientas que ha utilizado hasta ahora: tratando de atacar el desarrollo económico del país de Oriente Medio. EEUU ha anunciado nuevas medidas de embargo contra Irán para tratar de diezmar la capacidad financiera del gigante asiático. Las sanciones, concretamente, apuntarán contra la compra de dólares por parte de Irán, el comercio de metales y otras transacciones en sectores como el carbón, la industria del software o la automotriz.
Las denominadas por el gobierno estadounidense como sanciones automáticas tendrán validez a partir de hoy y tienen como objetivo que Teherán paralice el desarrollo armamentístico focalizado en las armas nucleares. Barack Obama llegó a un acuerdo con Irán para acabar con la tensión entre ambos países, pero la llegada de Trump al Despacho Oval cambió por completo esa perspectiva. La situación se hizo mucho más complicada y ha derivado en un conflicto renovado en el que Irán asegura que está cumpliendo su parte del acuerdo y Estados Unidos afirma que no acontece de esa forma.
Pero existe otro elemento en la tensión entre ambos países. Estados Unidos proyecta una serie de nuevas sanciones contra el petróleo iraní en noviembre, aunque existen dificultades para que estas sanciones tengan el efecto deseado porque la Unión Europea y China mantienen negocios con el país iraní.










