Redacción/ Miami.
El pacto del petróleo, que fue anunciado a bombo y platillo hace poco más de un mes por la estabilidad que daba a los precios mundiales, está a punto de dinamitarse. Si no es que lo ha hecho ya. El aumento de producción de petróleo por el método del fracking en Estados Unidos y el descenso de demanda por parte de China habían debilitado el pegamento del pacto liderado por Arabia Saudí y Rusia para controlar los precios y la producción a nivel global. Pero la actitud de los países integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo parece acabar definitivamente con el acuerdo.
Libia y Nigeria lideran los incrementos de oferta petrolera debido a la mejora de sus conflictos y la liberación de territorio del país, resolución a la que se unen Angola, Irak y Arabia Saudí.
En cifras, la OPEP incrementó su bombeo en 393.000 barriles al día en junio respecto al mes anterior. Esta cifra sumada a los 243.000 barriles al día que se introdujeron de nuevo en el mes de mayo supone más de la mitad del ajuste acordado en noviembre de 2016. Los países que han liderado este incremento han sido Libia y Nigeria, aunque estas potencias estaban exentas de cumplir el acuerdo por la situación conflictiva en sus territorios, su situación económica delicada y los ataques de diferentes grupos armados a algunos de sus pozos de petróleo. Otro país que ha mejorado sus datos, a pesar de la mala situación nacional, es Venezuela, aunque lo hizo a un ritmo menor de 13.600 barriles al día.
Estos datos se conocen justo después de que se supiera que Rusia se ha negado a profundizar en los recortes de su oferta, dejando sin liderazgo el pacto de la reducción de petróleo a escala mundial.










