Redacción/ Miami.
El año 2017 fue el de la escalada militar entre Corea del Norte y todos los países que se han declarado enemigos del Gobierno de Pyongyang. Y parece que Kim Jong-un ha visto en el 2018 como el año de la redención y expiación del miedo que provocaron los movimientos militares del país comunista en su entorno. Kim Jong-un saldrá de su ostracismo en Corea del Norte y viajará a China para reunirse con Xi Jinping, presidente del gigante asiático, antes de mantener el encuentro anunciado con Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
China ha mantenido una relación positiva con Corea del Norte a lo largo de las últimas décadas. A pesar de que, en los últimos meses, China decidió incorporarse a la lista de países que han sancionado oficialmente a Corea del Norte, lo cierto es que China sí ha mantenido relaciones comerciales con el Gobierno de Pyongyang. De hecho, tras el desmoronamiento de la Unión Soviética, China ha sido el único aliado de Corea del Norte que ha visto cómo su aislamiento internacional ha tenido consecuencias en los mercados a los que ha podido ir para abastecerse.
El viaje a China será la primera visita oficial internacional que Kim Jong-un realizará tras el fallecimiento de su padre en 2011 y su posterior toma de poder. En esta reunión se espera que ambos dirigentes conversen acerca de asuntos comerciales que incumben a ambas naciones y revitalicen una relación entre Corea del Norte y China que ha sufrido graves deterioros. Además, China podrá servir como intermediario para establecer unas relaciones positivas entre Estados Unidos y Corea del Norte.










