Miami, miércoles 19 de octubre de 2016 (Por Alma Solís, Foro Económico Mundial).
El Cosco Shipping Panamá navegó miles de kilómetros desde el puerto Pireo, en Grecia, con destino a las costas del Pacífico. Su ruta no fue común, tampoco sería un viaje cualquiera, porque en esta travesía haría un alto por el Canal de Panamá y se convertiría en el primer barco Neopanamax, así denominadas las nuevas embarcaciones que tienen una capacidad superior para cruzar por la reciente ampliación de la vía interoceánica panameña.
Después de este buque, ya había una lista de reserva de 172 buques en espera para pasar por las nuevas esclusas en los siguientes tres meses. La nueva estructura tienen una capacidad de unos 15 Neopanamax por día, pero llegar a esto tomará un tiempo, la expectativa es que pasen al menos cuatro Neopanamax por día en los primeros meses.
La ampliación del Canal de Panamá tomó cerca de nueve años y unos 5,450 mdd de inversión; fue necesario realizar este proyecto porque las embarcaciones eran cada vez más grandes y tenían capacidad para transportar mayor número de contenedores, lo que permitía ahorra costos. Sin el ensanche del canal, Panamá estaba fuera de la jugada.

Los buques de mayor calado tenían capacidades más allá de lo que permitían las antiguas esclusas, que eran para embarcaciones de hasta 4,000 contenedores (teus) de 20,000 pies o poco más de seis metros de largo y 2.6 metros de alto. Ante esta limitación del canal panameño, varias navieras debieron utilizar otras rutas como el Canal de Suez, por donde podrían los grandes barcos, aunque el trayecto tardará unos 15 días más en el recorrido de ida y vuelta.
Con la ampliación, la capacidad de la ruta panameña permite ahora el trasiego de buques de 14,000 pies
No obstante, barcos de este calado requieren puertos con condiciones de infraestructura para recibirlos. Esto ha provocado una oleada de millonarias inversiones desde los Estados Unidos hasta el resto de América Latina para la modernización de puertos en ambos lados de los océanos Atlántico y Pacífico.
En el año 2013, un estudio realizado por la Comisión de Transporte de los Estados Unidos sobre el impacto de la Ampliación del Canal de Panamá afirmó que los operadores de puertos y terminales de la unión americana y sus socios del sector privado invirtieron alrededor de 46,000 mdd en la construcción y modernización de distintas terminales marítimas.
Las autoridades portuarias públicas invirtieron unos 18,300 mdd, mientras que el sector privado gasto 27,600 mdd entre 2012 y 2016 para este fin.
De hecho, se esperan más inversiones portuarias en Estados Unidos, así lo dijo a Forbes Andrew Baskin, especialista de comercio internacional de la Administración Marítima del Departamento de Transporte de Estados Unidos. La expansión de esto puertos apunta a varios objetivos, como el reacomodo de la población estadounidense que está migrando más hacia el sur y al suroeste del país, así como a la llegada de barcos de gran tamaño que pasarán por el Canal de Panamá.
Para Panamá, la ampliación del Canal significa aportes directos al tesoro nacional. Actualmente, la vía contribuye con 1,000 mdd anuales, cifra que para el año 2021 estaría llegando a 2,000 mdd. Tan sólo el complejo logístico que rodea al canal representa un 33% del producto interno bruto (PIB) panameño.
La ampliación de la vía marítima promete dar un nuevo impulso al comercio mundial y para América Latina, también implica mayores flujos de mercancías a menores costos y en tiempos más cortos. El reto ahora es incentivar los mercados.










