Redacción/ Miami.
La crisis política en los últimos años que ha llevado consigo la recesión en varios países ha tenido varias consecuencias tanto financieras como en la gestión en los países. Los economistas se han alejado de los políticos en las respuestas que han otorgado a los dramas sociales que se han derivado del frenazo de la economía mundial. El consejero delegado del mayor banco de Estados Unidos, JPMorgan Chase, Jamie Dimon, ha resumido el desencuentro entre los políticos y los gestores de las entidades bancarias con una frase lapidaria: “a veces me avergüenzo de mis políticos”. Además, ha reclamado desde su cargo que las administraciones públicas acometan una acción contundente que trate de apoyar el crecimiento, invirtiendo tanto en educación como en infraestructuras.
Dimon ha sido elocuente en cuanto a su sentimiento como estadounidense alrededor del mundo. Sin dar nombres, Dimon afirmó en una conferencia con analistas que, en sus viajes por todo el mundo, en ocasiones, siente “casi vergüenza de ser americano por todas las estupideces con las que hay que lidiar” en su país. En la actualidad se inicia la época de resultados en Wall Street y los analistas esperan con atención los resultados de los grandes bancos para calibrar la situación económica en el país. La parálisis actual en las medidas que la nueva administración de Trump quiere imponer mantiene desde hace unos meses una atmósfera de espera entre los inversores estadounidenses. Al respecto, Dimon razonó que Estados Unidos es uno de los países más burocráticos del mundo y que “se necesitan soluciones inteligentes”. “Hay países que invierten más en infraestructuras y educación”, concluyó Dimon.
Lo cierto es que JP Morgan fue otro de las grandes instituciones bancarias que no previó la llegada de la crisis y que publicó informes erróneos sobre la economía de diversos países y bancos a lo largo de todo el mundo que tuvieron consecuencias negativas para diferentes países.










