Redacción/ Miami.
China comienza a sufrir por la batalla comercial que mantiene con Estados Unidos y su economía da sus primeros resultados negativos. Sin embargo, el crecimiento es todavía evidente y en el tercer trimestre, su economía se desarrolló un 6,5%, la menor tasa en la última década. Las causas hay que buscarlas en el descenso de consumo en la población china y la reducción de inversión en el país.
La última vez que China vio problemas en su economía fue en el año 2009. En ese año, China sorteó la crisis, que llegaba a todo el mundo, con un plan de inversión pública que consiguió revitalizar la economía del país. Ahora, con la batalla de aranceles en auge, no se han visto movimientos en el gobierno de China. Lo que más debería preocupar al gigante asiático es que esa subida de aranceles llega en un momento que parece algo complicado para sus intereses. La Oficina Nacional de Estadísticas publicó durante el día de ayer que su economía se situó en el 6,5%, dos décimas por debajo de la tasa del segundo trimestre. La economía del país lleva creciendo tres años de forma oficial en torno al 7%.
China, por lo tanto, busca soluciones para solventar una situación peligrosa para sus cuentas. En ese sentido, Li Wei, profesor de Economía de la escuela de negocios Cheung Kong apunta a los posibles causantes de este descenso en el crecimiento. “La banca en la sombra, que era una de las principales vías de financiación para las pequeñas y medianas empresas, ha sido literalmente aplastada. Esto ha tenido un impacto enorme en estas compañías, que, si antes creían que el coste de financiarse era alto, ahora simplemente se están quedando sin fondos. En estas condiciones es normal que no se invierta, y precisamente ese debilitamiento del sector privado es un motivo de preocupación que no va a revertirse próximamente”, señala.










