Redacción/ Miami.
El primer trimestre del año parecía clave para comprobar si los augurios de Trump sobre el desarrollo de la economía estadounidense se cumplían. Siendo cierto que en tan solo unos meses de mandato era complicado que se produjese un cambio sustancial en la economía del país, las reformas anunciadas por el presidente podían servir de impulso para la creación de empresas.
A la espera de que este fenómeno se produzca, el Gobierno informó durante el día de ayer que el Producto Interior Bruto (PIB) del país creció al 1,4% durante el primer trimestre del presente año, es decir, al ritmo bajo existente antes de la llegada del magnate a la Casa Blanca. Incluso, el crecimiento fue inferior al que se alcanzó entre octubre y diciembre del año pasado, todavía con Obama como presidente.
Este dato mejora el crecimiento anunciado por el Gobierno en un primer momento, justo cuando acabó el primer trimestre, en el que se situó el aumento de la economía en un pírrico 0,7%. La segunda estimación colocó la cifra en un 1,2%. Esta tercera evaluación al alza se produce por una revisión del gasto de los consumidores, que según este nuevo cálculo creció al 1,1% y no al 0,6%, tal y como había informado anteriormente el Departamento de Comercio. El gasto de los ciudadanos se corresponde a dos tercios de la actividad económica, por lo que su valor es fundamental para los datos económicos totales. Otra cifra que mejoró nítidamente fue el porcentaje de las exportaciones, que se situó en un 7% frente al 5,8% valorado en el informe del mes pasado.
En cuanto a los datos en secuencia, Estados Unidos continúa con un crecimiento estancado un trimestre más. El país norteamericano lleva 11 años consecutivos con crecimientos anuales del PIB a un ritmo menor del 3%. El pasado año creció a menos de un 1,6%, el menor ritmo desde 2011. Los inversores están expectantes ante el curso que tomará el país tras las reformas anunciadas por Trump, por lo que en los próximos trimestres quizá puedan verse cambios en estas cifras.










