Redacción/ Miami.
Uno de los casos más enigmáticos que ocurrieron en el plano internacional el pasado año fue, sin duda, la serie de enfermedades que sufrieron los funcionarios de la embajada de EEUU en Cuba. De manera continua y masiva, más de 30 personas padecieron dolores de cabeza, pérdida de audición o malestar. La embajada tuvo que comenzar a funcionar bajo mínimos, algo que Washington ha reafirmado tras la decisión tomada en el mes de septiembre.
Sin embargo, todavía no se sabe nada a ciencia cierta acerca de lo que ocurrió el pasado año en La Habana. Lo extraño del caso es que familiares de los funcionarios, que también vivían en la isla, sufrieron los mismos síntomas. Ante este misterio, el Departamento de Estado de EEUU ha decidido mantener el funcionamiento con una intensidad mucho más baja que la habitual. Este caso se produce en el curso de un enrarecimiento de las relaciones entre ambos países, tras la llegada de Donald Trump al gobierno de la Casa Blanca y sus críticas reiteradas al acuerdo que alcanzó Barack Obama con el gobierno cubano en las postrimerías de su mandato.
Estados Unidos no ha identificado al Gobierno cubano como el responsable de los misteriosos hechos, pero sí ha afirmado que el país comunista no ha cumplido con su deber de proteger la seguridad del personal diplomático extranjero. Lo que sí es cierto es que tanto agencias de inteligencia estadounidenses como cubanas han cooperado en la investigación sin llegar a esclarecer lo que ha ocurrido.










