Redacción/ Miami.
La Reserva Federal tiene decidido desde hace tiempo comenzar a vender sus activos. Pero existe un parámetro del que los miembros del Comité Abierto de la Reserva Federal están muy pendientes: la inflación. Esperan que en 2 meses, la FED puede comenzar a reducir su balance, situado en 4,5 billones de dólares, una cifra récord, tras más de 10 años de medidas conservadoras destinadas a paliar las consecuencias de la crisis financiera que azotó todo el país. Existen dudas de que la inflación alcance el objetivo del 2%. En la actualidad, el índice se sitúa en el 1,4%.
Algunos gobernadores consideran que el mercado ya está preparado para comenzar a soltar dinero mientras que otros creen que es mejor esperar a que la inflación se encamine al 2%. Lo que parece claro es que, en los próximos meses, la Reserva Federal llevará a cabo una nueva subida de los tipos de interés para tratar de reactivar la economía del país. Lo que también preocupa a la Reserva Federal es la incertidumbre que generan las medidas de Trump para impulsar la economía estadounidense. No está muy claro que la bajada generalizada de impuestos acabe por crear nuevas empresas, y con ello, nuevos puestos de empleo que generen capacidad de compra entre los estadounidenses y, por ende, mayor riqueza.
La situación de la economía del país se mantiene en un parón mientras se esperan las nuevas medidas de la administración de la Casa Blanca. La Reserva Federal, habitualmente bastante conservadora en sus acciones, espera con paciencia el curso que tomen los índices macroeconómicos para predecir qué ocurrirá con los ahorros de las familias estadounidenses.










