Redacción/ Miami.
Las empresas azucareras estadounidenses finalmente han dado su brazo a torcer. El pacto entre México y EE.UU., que parecía que iba a producirse hace 2 semanas, se dilató por la intervención de las multinacionales del país norteamericano que se oponían a un acuerdo global que, en su opinión perjudicaba a sus empresas porque México podía seguir compitiendo en el mercado con precios más bajos gracias al azúcar subvencionada del país mexicano.
Finalmente, en el día de ayer, los empresarios del refinado estadounidense levantaron su veto y se pondrá fin a un litigio entre ambos países que se remonta a 2014, cuando se produjo un acuerdo entre ambos países que ya estaba obsoleto. Este pacto puede significar la antesala positiva de la gran negociación entre ambos países de cara al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en el que estará también incluido Canadá.
El fin del acuerdo se ha demorado más de lo esperado. El principio de acuerdo fue anunciado el pasado 6 de junio. Entonces, el secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Ross, confirmó entonces que el sector azucarero estadounidense planteó algunas objeciones al pacto, en referencia al posible regate que los productores mexicanos podrían hacer a la hora de imponer un precio unificado debido por vía de las nuevas necesidades de azúcar en el país al sur de la frontera.
Por tanto, se siguió trabajando para que todas las partes estuvieran satisfechas con el acuerdo. Desde el comité de negociación, esta semana se presentó un texto modificado. “Todas las partes están de acuerdo en que el nuevo acuerdo sobre el azúcar es justo y corrige las cortapisas del acuerdo original”, comentó ayer el propio Ross en una breve nota de prensa. Agradeció, también, a la industria y a su contraparte en México por el “trabajo duro” realizado durante los últimos meses para resolver un litigio comercial que dura años.










