Redacción/ Miami.
El fin de semana fue el final de la célula terrorista que perpetró el atentado de La Rambla de Barcelona el pasado jueves. La policía española mató al autor material del atropello que acabó con la vida de 13 personas en la calle más popular de Barcelona tras perseguirlo en su huida durante cuatro días. Sin embargo, el caso todavía está abierto a falta de nuevas detenciones de personas relacionadas con la organización del acto terrorista.
El miedo ha vuelto a sacudir a Europa y el mundo que ven cómo la amenaza terrorista vuelve a campar a sus anchas por las urbes más populares del mundo. El atentado en Barcelona no sólo fue un ataque a la ciudad española. La universalidad de las víctimas ha repercutido en que los habitantes de diferentes lugares del mundo sientan el golpe como una nueva amenaza a su forma de vida y a las habituales prácticas, como puede ser el turismo en una de las ciudades más atractivas del mundo.
Por otro lado, los líderes mundiales han reaccionado incrementando el tono del debate acerca de las reacciones que deben llevar a cabo los países europeos y occidentales en su forma de actuar. En España, país del último atentado, existe una conversación entre los diferentes partidos sobre la posible subida de nivel de alerta terroristas al grado cinco. Este nivel supondría que el ejército pasara a proteger y vigilar las calles y a que se puedan realizar registros policiales sin orden del juez en casos determinados. En Estados Unidos, Donald Trump reiteró su vehemencia a la hora de rechazar personas de países de mayoría musulmana. Los líderes del mundo, por tanto, no acaban de construir una estrategia en común.










