Redacción/ Miami.
La Reserva Federal está llegando al fin de su misión de mantener la economía de Estados Unidos a flote. A medida que crecen las voces en contra de la excesiva regulación impuesta por el gobierno de Obama, los bancos privados ganan poder y control financiero. Sin embargo, Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal ha querido frenar el optimismo sobre los tiempos venideros.
Yellen ofreció su discurso en el marco de la mítica reunión anual de Jackson Hole, en la que diversos economistas, gurús financieros, banqueros centrales y profesionales del sector se reúnen para debatir acerca de la situación de la economía del país y las medidas políticas que deben ser tomadas en el futuro para impulsar la riqueza del país. En sus palabras, Yellen defendió las regulaciones establecidas por el anterior gobierno y expresó la necesidad de mantenerlas para no sufrir en el futuro situaciones parecidas a la de la gran recesión de 2008. La defensa de las regulaciones por parte de Yellen llega en un momento en el que el Partido Republicano ha iniciado todos los resortes que deben acabar con la derogación de la ley Dodd – Frank, aprobada en 2011 y que reducía el poder de los bancos con el fin de evitar un nuevo rescate de sus cuentas con dinero público.
Yellen, en sintonía con ese discurso, mostró su preocupación ante la creación de lo que llamó un “optimismo excesivo” en torno al futuro de la economía estadounidense y el salto hacia delante que se producirá en el caso de que se lleve a cabo la desregulación. “Las lecciones de crisis no deben olvidarse”, sentenció Yellen recordando a los allí presentes la necesidad que tiene una sociedad de no olvidar los pasos que se caminaron para no cometer los mismos errores de antaño.










