Redacción/ Miami.
El choque entre Estados Unidos y Corea del Norte tiene un nuevo capítulo y este ha alcanzado un nuevo nivel. Trump aseguró durante el día de ayer que, si Corea del Norte continúa amenazando a Estados Unidos, el país asiático “se encontrará con una furia y un fuego que el mundo jamás ha visto”. Ante esa declaración incendiaria, el gobierno de Pyongyang amenazó con atacar la isla estadounidense en el Pacífico de Guan.
Las palabras textuales de un portavoz del ejército de Corea del Norte fueron que el país está “examinando cuidadosamente” la posibilidad de que Corea del Norte ataque la isla de propiedad estadounidense. Las declaraciones del presidente Trump llegaron tras el lanzamiento de una bomba por parte de la república asiática en el mar de Japón. Ahora, la decisión definitiva queda en manos de Kim Jong Un, quien deberá tomar una decisión acerca de la ofensiva militar.
La tensión entre ambos países ha crecido en los últimos meses, desde la llegada a la presidencia por parte de Donald Trump. El magnate ha aterrizado en la Casa Blanca con la firme posición de acabar con el conflicto con Corea del Norte, aunque sea por la fuerza. La gran preocupación global no es la escalada verbal entre ambos mandatarios, algo a lo que ambos presidentes tienen acostumbrados a la ciudadanía mundial. La gran intranquilidad es que en este caso, ambos presidentes están hablando sobre bombas atómicas, lo cual podría acabar derivando en un conflicto que podría tener una repercusión tenebrosa en todo el mundo. “El Ejército está examinando un plan de operaciones para hacer un fuego envolvente en las áreas que rodean Guma con un cohete tierra- tierra de alcance intermedio Hwasong-12 contra las principales bases norteamericanas en Guma, incluyendo la base aérea Anderson», ha dicho el portavoz del ejército coreano para responder a Trump.










