Redacción/ Miami.
La Unión Europea está tratando de evitar un choque que parece más que inevitable. La última oferta elaborada por Bruselas para evitar que los intereses de EE. UU. y de la Unión colapsen hasta perjudicar las economías de ambos conglomerados es la última oportunidad para solventar una situación que podría ser muy negativa para todas las partes. La UE ha lanzado una última oferta para que ambas instituciones vuelvan a la negociación en relación a la industria automovilística de EE. UU.
Dos semanas después de que Donald Trump aprobara una tregua de 15 días en cuanto a la imposición de aranceles al acero y al aluminio procedente de Europa, los líderes europeos han movido ficha y han ofrecido el mercado abierto a los automóviles impulsados por la industria automovilística de EE. UU. Como contrapartida, la UE pide que se respete la relación comercial existente hasta ahora y que no se apliquen nuevos impuestos a los productos provenientes de países miembro de la Unión Europea. Si Estados Unidos quiere tratar a Europa como aliada, estamos dispuestos a hablar de varias cosas; si no, la UE defenderá sus intereses”, ha explicado a los medios, Emmanuel Macron, presidente de Francia, tras la cumbre que se ha producido entre el club comunitario y sus socios en los Balcanes.
La respuesta de la Unión Europea hay que buscarla en la disparidad de sus portavoces y líderes. Específicamente, existen dos corrientes mayoritarias. La que acompaña al presidente francés, mucho más crítica con la política económica de Trump y la de Ángela Merkel, canciller alemana, que pide cautela al tiempo que eleva el presupuesto destinado al ejército del país.










