Redacción/ Miami.
Las prácticas contables de una de las compañías de energía eléctrica más importantes de la historia de Estados Unidos serán revisadas por el Gobierno de Estados Unidos. En plena crisis del estado de sus finanzas, con los rumores cada vez más asentados por su consejero delegado, John Flannery, que apuntan a que el conglomerado se acabará dividiendo en diversas pequeñas empresas, a GE se le abre un nuevo frente. El regulador del mercado de valores de EEUU está revisando sus cuentas.
La observación se produce una semana después de que la compañía anunciara una serie de cargas económicas sobre su negocio de aseguración que está insertado en la filial de la empresa fundada por Thomas Alva Edison, llamada GE Capital. El anuncio fue realizado en la presentación de las cuentas de la compañía que dejaron un saldo de 6.060 millones dólares de deuda en 2017. Ese retroceso en sus beneficios se debió, según la versión de la compañía, al ajuste contable descrito en el primer párrafo. Esta explicación trata de tranquilizar a sus inversores por la pérdida de flujo de caja de la compañía respecto al año anterior, cuando GE alcanzó un beneficio de 8.540 millones de dólares.
De cualquier forma y aunque Flannery trate de explicar la situación de deuda de GE con base a la operación quirúrgica con su filial, lo cierto es que GE registró una caída de negocio en 2017 del 1%, situándose el total en 122.090 millones de dólares. Esta operación de GE con su filial tuvo como consecuencia, según anunció la directora financiera de la compañía, Jamie Miller, que la compañía tenga abierto un expediente para investigar cómo se produjo la actuación de la empresa. En ese sentido, Flannery aseguró que GE está “cooperando plenamente” con las entidades gubernamentales, para después explicar que se tuvieron que ingresar otros 15.000 millones en la GE Capital para garantizar el flujo de la compañía.










