Redacción/ Miami.
Tras ganar unas elecciones generales, se suele dejar un tiempo para la culminación de promesas que se transforman en anuncios que deben estar cercanos a la realidad. Porque quien las hace ya es el ganador de las elecciones. Es el caso de los días que está viviendo el nuevo presidente de México, López Obrador, quien ha asegurado que México crecerá al 4%, dos puntos más que el 2% en el que se ha situado en el último lustro, por debajo de los países emergentes, categoría en la que se incluye a México.
«No hemos crecido adecuadamente en los últimos 35 años y esto ha impedido que se puedan crear empleos en el país. A eso se debe mucho el fenómeno migratorio y los problemas de pobreza, inseguridad y violencia», ha explicado el líder de Morena y flamante presidente ante los principales industriales del país, tras un encuentro que ha mantenido López Obrador con el jefe de la Confederación de las Cámaras Industriales (Concamín). «Es fundamental lograr el crecimiento y se necesita el esfuerzo de todos», ha indicado López Obrador en una petición clara del nuevo gestor a todos los elementos sociales que han visto con incredulidad y reparo el ascenso de López Obrador, quien ha capitalizado en votos un discurso cercano a la izquierda y la estatización de algunos de los recursos naturales del país.
Pero, ¿cómo lo va a hacer López Obrador? Su metodología se ha asentado en que el país recupere el motor del petróleo como gran impulsor de la economía del país. Para ello, la receta que propone el líder de Morena es renovar las refinarías del país y la creación de otras en los próximos tres años. De esa forma, México dejaría de depender en demasía del combustible que viene de Estados Unidos. En el campo taxativo, López Obrador se ha comprometido a no subir los impuestos a pesar de sus anuncios de subida de presupuesto en gasto social.










