Redacción/ Miami.
Lo pidió Erdogan, amparándose en la fuerza de Dios y de la población del país turco, y los ciudadanos de ese país han respondido cambiando sus dólares y su oro por liras turcas, a pesar del mal estado de la divisa del país y del horizonte inseguro que existe en la economía de Turquía. La economía turca tuvo un repunte en el día de ayer tras la decisión de los ciudadanos de este país de tratar de consolidar la moneda fomentando el intercambio de dos valores seguros, como el dólar y el oro, por la divisa nacional, asediada por las medidas de Trump que han acorralado la economía turca.
No obstante, la solución a la situación de Turquía exige medidas más estructurales. “Está claro que el efecto de estas campañas no es grande teniendo en cuenta la inmensa magnitud del mercado. Pero tiene gran importancia simbólica. El pueblo turco tiene un gran orgullo nacional y cuando la situación es dura, nos unimos. EEUU se debe dar cuenta de que arrinconando a Turquía, no va a lograr nada”, asegura Murat Ferman, profesor de Economía de la Universidad Isik a algunos medios europeos.
Por su parte, Erdogan ha continuado su discurso anti estadounidense y ha llegado a amenazar la industria norteamericana tecnológica: “Frente a cada producto que compramos fuera con divisas extranjeras, manufacturaremos otros mejores y los venderemos al extranjero. Impondremos un boicot a los productos electrónicos de EE UU. Si ellos tienen iPhones, también hay Samsung en el otro lado. Nosotros tenemos Vestel”, aseguró el mandatario turco.










