Redacción/ Miami.
Es otra de esas características que Trump atribuye a la imagen del estadounidense. Algunas personas de ese país realizan viajes para cazar animales que no se encuentran en el territorio nacional. Obama había prohibido la entrada de trofeos de caza desde el exterior en un claro impulso a la protección que las corrientes de opinión animalistas reclaman a los gobiernos de los Estados. Trump ha decidido dar un paso atrás en esa evolución y permitir de nuevo la entrada de trofeos de caza.
Sin embargo, existirá un proceso que estudiará cada una de las situaciones de forma independiente. En concreto, el Servicio de Pesca y Vida Salvaje ejecutará una vía intermedia. Los permisos para poder pasar la frontera se concederán analizándolos caso por caso, aunque no se ha explicado qué directrices se tendrán en cuenta a la hora de analizar cada uno de los casos. Esta decisión se conecta con la que ya había tomado Trump en noviembre del pasado año, cuando dio marcha atrás tras recibir imágenes del sufrimiento de animales de diversas especies, tras hacer el primer amago de imposición de esta decisión.
El objetivo del Gobierno estadounidense es que el dinero que se recaude con las licencias se destine a financiar programas de protección de la vida salvaje para tratar de defender ambos frentes en conflicto. En el transcurso de estos meses, se conoció también una decisión judicial contra la aplicación de la prohibición impuesta durante la presidencia del demócrata Barack Obama que había sido originada por una demanda del Safari Club International y la Asociación Nacional del Rifle.










