Redacción/ Miami.
A lo largo de las negociaciones para un nuevo acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México han sido muchos los empresarios estadounidenses que han advertido a Donald Trump que cualquier medida proteccionista del gobierno de Washington podría tener consecuencias en las exportaciones estadounidenses. La realidad lo está demostrando. La respuesta de México a la medida de Trump de imponer aranceles del 25% y del 10% al acero y al aluminio respectivamente ha diezmado la capacidad productiva de EEUU.
La Secretaría de Economía de México ha decidido entrar con toda en la batalla con Estados Unidos. En la lista de productos que el Gobierno de Enrique Peña Nieto ha compuesto para imponer una serie de aranceles se encuentran algunos de los productos más importantes de las exportaciones estadounidenses: se gravará un abundante grupo de productos agroalimentarios, siderúrgicos e industriales fabricados por Estados Unidos, con impuestos de entre un 7% y un 25%. Un verdadero golpe a la economía del gigante norteamericano. El 60% de los bienes importados por México respecto a este grupo proceden de Estados Unidos. Una cifra muy alta que afectará, seguro, a los empresarios del país estadounidense.
Además, Trump ha cimentado su victoria sobre unos pilares entre los que destaca el aumento de la producción industrial de Estados Unidos. Entre estos productores se encuentra gran parte del empresariado de la zona rural del país. Ese sector puede ser el que más se vea golpeado por la decisión de México, por lo que Trump podría tener consecuencias políticas tras la guerra comercial que ha impulsado con el resto de países que eran aliados de Washington.










