Redacción/ Miami.
A escasas semanas de que comience la negociación entre Estados Unidos y México por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, México no prevé que haya cambios sustanciosos respecto a la primera negociación. Trump rechazó los anteriores preacuerdos e incluso el propio tratado peligró. Finalmente, el nuevo presidente estadounidense admitió una renegociación que se antoja larga y complicada.
México y Estados Unidos ya han mantenido un ensayo de esta nueva negociación tras los acuerdos del azúcar que se realizaron en el pasado mes. Pero México no quiere bajar la guardia frente a una posible resolución que no beneficie a su economía. El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, calificó durante el día de ayer de “preocupante” la insistencia “mercantilista” de Trump en su objetivo de reducir el déficit comercial de su país. Estas palabras se refieren a la estrategia creciente por parte del país estadounidense de bloquear la venta por parte de los países del resto del mundo de productos en su interior, con el objetivo de aumentar las ventas de los productos del país en el resto del mundo, o al menos, equilibrar las ventas estadounidenses en el territorio nacional.
Esta declaración por parte del secretario de Economía mexicano se produce un día después de que la Casa Blanca detallara sus objetivos de cara a la nueva negociación. Esos objetivos se basan en el destaque de Estados Unidos en todos los puntos. Entre las demandas estadounidenses está la de reforzar las obligaciones de los socios del país en este acuerdo en cuestiones medioambientales. «No vamos a permitir nunca más que otros países rompan las reglas, roben nuestros empleos y purguen nuestra riqueza», exclamó Trump en un acto público. Los objetivos estadounidenses se agrupan en un documento de 18 páginas que el representante de Comercio Exterior, Robert Lighthizer, entregó a los miembros del Congreso.










