Redacción/ Miami.
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte corre peligro, pero Canadá y México se han propuesto salvarlo. Para ello, han redoblado sus esfuerzos con el fin de que Estados Unidos no se salga de las negociaciones que están enquistadas desde hace varios meses.
El abandono con el que Trump amenaza acabaría con el acuerdo comercial más potente económicamente de todo el mundo. Los gobernadores de Texas, Arizona o Minnesota (los dos primeros, republicanos como Trump) ya han aireado su postura contraria a la ruptura porque acabaría con gran parte del negocio que tienen estos estados. «Queremos más comercio, no menos», ha indicado Doug Ducey, de Arizona, cuando se produjo una reunión entre los gobernadores. Ducey había decidido participar en reuniones y eventos conjuntos con funcionarios mexicanos como Carlos Manuel Sada, subsecretario para América del Norte del Ejecutivo de Enrique Peña Nieto, y representantes de las dos mayores provincias canadienses —Ontario y Quebec—. Como en muchos otros Estados del centro y sur de EE UU, aproximadamente la mitad de su comercio es con su vecino del sur y el 5% de los empleos de Arizona dependen directamente de estas transacciones.
La intención de estos representantes es que Trump se olvide de un abandono con el que gran parte de los sectores productivos de Estados Unidos sufrirían un varapalo que podría tener consecuencias negativas a corto y largo plazo.










