Redacción/ Miami.
Se podía esperar. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sufrió el primer intento de asesinato desde que iniciara su presidencia en el país latinoamericano tras la muerte de Hugo Chávez. El intento fallido se produjo el pasado sábado, cuando el país venezolano rendía un homenaje a las Fuerzas Armadas Bolivarianas a través de un desfile al que acudieron todos los altos cargos del gobierno de Maduro. Los terroristas trataron de detonar dos drones cargados con dinamita sobre el palco presidencial. Sin embargo, varios francotiradores dispararon contra los drones antes de que pudieran iniciar su acción.
La situación, evidentemente, ha ganado en tensión desde el atentado fallido. El gobierno venezolano se ha apresurado a anunciar que ya ha detenido a seis personas que podrían estar detrás del intento de magnicidio. Tras la acción, una periodista venezolana cercana a la oposición leyó un comunicado supuestamente redactado por el grupo rebelde Soldados de Franela, que rápidamente se atribuyó el intento de asesinato al presidente venezolano amparándose en la necesidad que tiene Venezuela de vivir un cambio sistemático en la economía, afectada por una inflación de 1.000.000%, un bolívar totalmente devaluado y unos sectores de la economía con graves problemas para generar lo suficiente como para que exista suficiente empleo para la sociedad venezolana.
Maduro acusó a diferentes instituciones y personas de pertrechar el atentado contra su persona. El gobierno de Colombia y el presidente saliente, Juan Manuel Santos, fueron rápidamente denunciados por Maduro.










