Redacción/ Miami.
Desde que Donald Trump inició su campaña presidencial atacando a los inmigrantes ilegales, con comentarios generalizados y soeces, donde trataba a todos como criminales e incluso donde declaró que iba a construir una gran muralla a lo largo de la frontera, y que debía ser México quien debía pagar por esta, para que el fenómeno de la inmigración ilegal se detuviera, Trump generó entre la comunidad latina un sentimiento de rechazo hacia su campaña, y más aún, con comentarios racistas posteriores.
El presidente de México, Enrique Peña Nieto, fue muy criticado al recibir a Trump en una visita que él mismo hizo a su país mientras estaba en campaña, ya la gran mayoría del pueblo mexicano opinaba que una persona que había hablado así de su gente no tenía razón de ir a visitar a su país, y menos que fuera tan bien recibido por el presidente.
Desde la residencia presidencial de Los Pinos, Peña Nieto, dijo que había hablado con el republicano el miércoles pasado, teniendo un diálogo amable y respetuoso y que habrían acordado reunirse en la etapa de transición para así lograr una mejor relación bilateral. También dijo que con la victoria de Trump se abría “un nuevo capítulo en la relación de México y Estados Unidos que implica un cambio, un reto, pero también una oportunidad”.










