Redacción/ Miami.
La relación entre Rusia y Reino Unido sigue deteriorándose. Ambos países se han enzarzado en un conflicto tras el asesinato de dos ex-espías rusos en suelo británico. El estado inglés decidió esta misma semana expulsar a 23 diplomáticos rusos de su país, tras realizar las primeras pesquisas que apuntaban directamente a Moscú acerca de la culpabilidad en el suceso. Ahora ha sido Rusia la que ha ejecutado la misma acción que Reino Unido expulsando a 23 diplomáticos británicos.
Recordemos que Reino Unido anunció también que boicoteará la visita oficial de su casa real y sus líderes políticos en la inauguración del Mundial de Fútbol que se celebrará en el territorio ruso el próximo mes de junio y julio. Moscú también ha retirado el permiso especial de apertura del Consulado británico en San Petersburgo con lo que ha diezmado la presencia británica en Rusia de una forma palpable. En cuanto a la investigación del suceso, María Zajárova, portavoz de Exteriores rusa, aseguró el pasado sábado que, a pesar de su nombre, Novichok no es un agente tóxico ruso, sino uno que se utiliza en Occidente. Según Zajárova, entre los posibles países donde este gas pudo haber sido sintetizado figuran tanto Estados Unidos como Reino Unido, además de República Checa, Eslovaquia y Suecia.
Por tanto, Rusia sigue echando balones fuera acerca de la posible conspiración para el asesinato de dos personas que podrían haber puesto en jaque al servicio espionaje ruso por la información que conocían. Sin embargo, desde Reino Unido se ha decidido acusar a Rusia sin que existieran pruebas o evidencias convincentes sobre la posible implicación de Moscú en el asesinato.










