Redacción/ Miami.
Rusia no está únicamente pendiente de la Copa del Mundo que está celebrando en su territorio. El país presidido por Vladimir Putin ha decidido aplicar nuevos aranceles a productos de procedencia estadounidense y, de esa forma, se ha unido a la guerra comercial que el gigante norteamericano mantiene con la Unión Europea y con China. El objetivo de Rusia es compensar de alguna forma las pérdidas que ascienden a 537,6 millones de dólares.
«Las medidas de compensación son tomadas bajo la forma de aranceles aduaneros suplementarios que van del 25 al 40 por ciento del precio del producto», explicó en un escrito público el ministro ruso de Economía, Maxim Oreshkin, que situó los ingresos esperados por Rusia en 87,6 millones de dólares. En cuanto a los productos a los que se les impondrá esta tasa serán aquellos que ya se realizan en territorio ruso. Concretamente, serán «aquellos semejantes que también sean fabricados en Rusia», aseguró el ministro ruso de Economía, Oreshkin.
La inestabilidad se cierne sobre la economía estadounidense, que ha visto cómo sus socios y aliados más importantes han comenzado a aplicar medidas como respuesta a la aplicación de aranceles por parte de EEUU.










