Redacción/ Miami.
Los cuartos de final de la Champions League tenían más sorpresas guardadas esta semana, al quedar eliminado el aparentemente imbatible Barcelona por cuenta de una Roma que estaba dolida tras su derrota 4-1 en el Camp Nou y cuya clasificación se veía lejana, ya que remontarle dicho marcador al equipo de Lionel Messi era una hazaña.
Pero el equipo romano prefirió concentrarse, entrenar fuertemente y lanzar el zarpazo, y muy temprano, al minuto 6 el espigado delantero bosnio Edin Dzeko logró colarse entre Umtiti y Jordi Alba y así marcar el primer gol.
Esta anotación subió la moral de los italianos, quienes comenzaron a buscar el partido aún con más furia y el mismo Dzeko volvió a infiltrarse en el área, donde un incapaz Gerard Piqué no tuvo más remedio que tratar de frenar la potencia del jugador con un agarrón que se convirtió en penalti, el cual materializó Daniele De Rossi al minuto 58.
A pesar de que el Barca tuvo algunas oportunidades, éstas no fueron muy concretas y el equipo catalán lució pálido y plano, y los romanos intentaron hacer el gol que les daría la clasificación, hasta que al minuto 82, el griego Kostas Manolas, quien había marcado un autogol en el partido de ida, resarció su error y con un impecable cabezazo marcó el gol de la semifinal y que dejó al equipo blaugrana en crisis.
Gracias a esta victoria, la Roma y el Liverpool, que volvió a vencer al Manchester City por 2-1, recibirán cada uno € 7,5 millones como premio por clasificar a semifinales, y ahora esperan a su rival, que saldrá entre el Bayern Münich, Real Madrid, Juventus o Sevilla.










