Redacción/ Miami
Joseph Stiglitz, el economista ganador del premio Nobel y también asesor de Hillary Clinton, dice que gravar el carbono sería la mejor manera de abordar el cambio climático e impulsar la economía estadounidense.
“Creo que un impuesto sobre el carbono estimularía la economía, provocaría que muchas empresas remodelen sus fábricas y rediseñen sus cadenas de suministro, lo que generaría empleo y crecimiento”, indicó Stiglitz a CNNMoney.
Los precios del petróleo, gasolina y carbón aumentarían, también el costo de cualquier cosa que utilice esos combustibles, como la electricidad y el transporte. El objetivo es obligar a los estadounidenses a encontrar alternativas que sean más baratas y mejores para el planeta.
En su plan actual, Hillary Clinton propone una gran inversión en energía renovable y normas más estrictas sobre la contaminación y la eficiencia energética. La propuesta de Stiglitz no ha sido adoptada como parte de su programa electoral de 2016. Bernie Sanders, quien compitió contra Clinton en las primarias, apoya también un impuesto sobre el carbono.
“No hay nada más importante que asegurarse de que [Clinton] sea elegida en lugar de Trump”, dice Stiglitz. “Uno tiene que ser sensible a lo que se puede vender en una campaña”, agregó.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) estima que los costes de una familia típica de clase media subirían unos 600 dólares al año al gravar el carbono. Para asegurar que los pobres no sean golpeados muy duro por un impuesto sobre el carbono, Stiglitz propone darles algún tipo de crédito o reembolso. La ayuda a los pobres podría ser financiada por los ingresos del impuesto sobre el carbono.
Barack Obama acordó en la conferencia climática de París reducir las emisiones de gases de efecto invernadero “hasta en 30%” para el año 2025 por debajo de los niveles de 2005, a lo que Clinton también se compromete.










