Redacción/ Miami.
Hay visitas que ofrecen, sin lugar a dudas, una idea de lo que un líder mundial quiere. Desde la entrada del nuevo año, Canadá ha demostrado con hechos lo que quiere para la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, entre la propia Canadá, Estados Unidos y México. El gobierno de Ottawa ha demostrado con hechos que no quiere que se eche por tierra un acuerdo comercial entre los tres países vigente desde 1994. O al menos, no todo.
Justin Trudeau, presidente de Canadá, ha encontrado un punto menos fuerte en la actitud de Donald Trump. Sabedor de que el enfrentamiento directo favorece al magnate republicano, Trudeau ha decidido acercarse al entorno del presidente y tratar de seducirlo. Trudeau sabe que su propia personalidad y los intereses canadienses tienen un mayor impacto en las decisiones de Estados Unidos que las quejas desde México. Por ello, Trudeau inició en el día de ayer una gira por Estados Unidos, que le llevará a Illinois y California, dos de los motores económicos más importantes del país. Sin embargo, fuera de toda tradición, Trudeau no se reunirá con Trump, con quien ya lo hizo en febrero y octubre del pasado año.
En su lugar, Trudeau se reunirá con políticos demócratas y republicanos, además de con empresarios, para ofrecer su opinión acerca del Tratado de Libre Comercio y transmitir los beneficios que un acuerdo podría traer a Canadá y al gigante norteamericano. Canadá ha asegurado en las últimas semanas que su objetivo es proteger el acuerdo o, al menos, defender algunas de las secciones como las que afectan a la agricultura y al mercado del automóvil.










