Redacción/ Miami.
Los problemas se siguen acumulando en la Casa Blanca. La organización interna del gobierno estadounidense está siendo un quebradero de cabeza para Donald Trump. El último afectado ha sido Anthony Scaramucci, el director de comunicaciones que había nombrado tan solo 10 días atrás.
Los hechos se remontan a las palabras que lanzó Scaramucci hacia Sean Spicer y Reince Priebus. Sean Spicer era secretario de prensa de la Casa Blanca y Reince Priebus era jefe de Gabinete de la Casa Blanca. Scaramucci llamó “paranoico esquizofrénico” en declaraciones a medios nacionales al propio Priebus. Trump, que parece que gestiona la Casa Blanca como si fuera una de sus numerosas empresas, ha decidido tomar cartas en el asunto y despedir a todos los asesores que le rodeaban. Los hechos muestran la escasa confianza que Trump tiene por aquellos funcionarios de la Casa Blanca que no son parte de su familia o de su círculo más cercano.
Scaramucci, tan solo una semana después de que estuviera en el cargo, amenazó con despedir a todos aquellos que filtren información a la prensa y declaró la guerra al jefe de gabinete de Trump, Reince Priebus. «Si Reince quiere explicar que no está filtrando información, que lo haga él», aseguró Scaramucci a la cadena de televisión CNN. Su llegada a la Casa Blanca llevó consigo una lucha interna que ha acabado con esta crisis que ha sido solucionada de esta forma por Trump. Scaramucci presumía en los círculos internos de responder directamente ante Trump, y no ante el considerado como nueva mano derecha del magnate -y nuevo jefe de gabinete- John F. Kelly. Precisamente Kelly había dejado claro este lunes en una reunión que era él quien estaba al mando.










