Redacción/ Miami.
“Hemos devuelto la tierra a sus ciudadanos”. De esa forma Donald Trump anunció en Utah, el estado más afectado por su decisión, la promulgación de una ley que reducirá el territorio de protección de algunas de las reservas naturales más importantes de Estados Unidos. El objetivo del presidente republicano es permitir la extracción de gas, petróleo y carbón en algunas de las zonas que habían sido protegidas por el anterior inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama.
Se trata de la mayor reducción de terrenos federales de la historia del país. Este movimiento trata de liberar gran parte de la extensión del territorio estadounidense para que las compañías dedicadas a la extracción de gas, petróleo y carbón puedan implementar sus proyectos sin que existan defensa por parte las administraciones públicas. De esa forma, estas firmas podrán campar a sus anchas por los diversos estados del país afectados por esta ley. “Algunos creen que los recursos naturales de Utah deberían estar controlados por unos pocos burócratas lejanos situados en Washington. Y, ¿saben qué? Están equivocados”, explicó el magnate ante el Parlamento estatal, en el que anunció que el 85% de la Reserva Nacional Bears Ears y la mitad de Grand Staircase-Escalante ya no serán propiedad federal. “Juntos, alcanzaremos un nuevo futuro de maravillas y riqueza”, aseguró Trump en Salt Lake City, capital del estado de Utah.
Sin embargo, Trump no ha liberado estos terrenos con unanimidad y consenso en el debate público del país. De hecho, varias organizaciones han protestado y han criticado la decisión de Trump que se une a las tomadas a lo largo de su gestión contra la protección del medio ambiente, entre las que destaca la salida del gigante norteamericano de los Acuerdos globales de París que trataban de impulsar una serie de restricciones para los países más industriales y con mayor desarrollo productivo de todo el planeta.










