Redacción/ Miami.
315 millones de dólares. Es la cantidad de dinero que el presidente Donald Trump debe según su propia declaración de intereses que ha presentado en este mes de junio. La declaración fue certificada y publicada por la Oficina de Ética del Gobierno que vela por la transparencia de los políticos estadounidenses.
El principal acreedor de Trump es la rama estadounidense de Deustche Bank, a la que Trump adeuda 130 millones de dólares. Sin embargo, y aunque parezca sorprendente, Trump ha declarado bienes por valor de unos 1.400 millones dólares.
Una de las cosas más importantes en Estados Unidos en la política es la transparencia en el juego de poderes dentro de la política. Trump, con el punto de mira por la investigación por la obstrucción de la justicia en el caso del espionaje ruso, ha anunciado esta información para evitar que haya una posible campaña de desprestigio sobre el presidente. El propio Trump ha criticado esta situación en su cuenta personal de twitter, asegurando que está siendo perseguido como si fuera una caza de brujas.
En el caso de Trump resulta importante que declare su patrimonio y la deuda que tiene al ser el primer presidente que no viene de la política, sino que viene del mundo empresarial. El informe revela que, hasta el 19 de enero de 2017, el día antes de tomar posesión como presidente, Trump figuraba en 565 empresas, la mayoría en Estados Unidos pero también en Escocia, Irlanda, Canadá, Brasil, Bermudas y otros lugares. Esta situación, desde luego, supone una era diferente en Estados Unidos después de todos los presidentes que no han tenido relación con las empresas.










