Redacción/ Miami.
Después del sorprendente discurso de Trump en la asamblea anual de la organización destinada a la resolución de conflictos más importante, la ONU, en el que amenazó a Corea del Norte con “destruirla por completo” y se burló de Kim Jong-un llamándolo “hombre misil”, el jefe de la Casa Blanca sigue con su plan para evitar que Pyongyang continúe amenazando a sus enemigos territoriales. Pero en lugar de la fuerza, Trump se inclina por el bolsillo.
El presidente de EEUU ha ordenado elevar la presión económica contra Corea del Norte. De esa forma, Trump cree que conseguirá asfixiar la economía del país asiático hasta que Pyongyang se decida por buscar una solución pacífica al conflicto que pasaría por frenar el desarrollo de su programa nuclear. Trump ordenó en el día de ayer sancionar a las compañías y particulares extranjeros que realicen negocios con Corea del Norte. Esta decisión afecta directamente a China, que adquiere el 90% de las exportaciones norcoreanas. Sin embargo, por las palabras de Trump parece que China ya conocía las intenciones del presidente norteamericano. “El Banco Central de China ha ordenado a los otros bancos que dejen inmediatamente de hacer negocios con Corea del Norte“, indicó el propio Trump. Este parece el último paso que le quedaba a EEUU para obligar a Kim Jong-un ejecutar su política internacional al ritmo que conviene a Washington.










