Redacción/ Miami.
El G-20 ha servido para que Donald Trump y Enrique Peña Nieto tuvieran una nueva oportunidad para acercar posturas. Pero el líder republicano ha utilizado el encuentro bilateral entre ambos países para recordar al país vecino del sur que tendrá que costear el muro que evitará la entrada de personas procedentes del sur de Estados Unidos.
Peña Nieto transmitió el malestar de la ciudadanía de su país por la actitud del jefe de la Casa Blanca desde que llegó al poder. Este enfrentamiento personal entre ambos líderes es el anticipo de la renegociación que mantendrán ambos estados, referente al Tratado de libre comercio de América del Norte. Trump ha deslizado en los últimos meses que no está de acuerdo con los puntos aprobados por el gobierno de Obama.
“Absolutamente” ha sido la palabra que ha utilizado Trump cuando ha sido cuestionado sobre si todavía creía que México debía pagar el muro. El presidente estadounidense sí se ha mostrado mucho más optimista en cuanto al curso de la renegociación por el tratado comercial de América del Norte. “Estamos negociando el TLCAN y veremos cómo todo eso avanza, pero creo que estamos haciendo progresos positivos”, ha dicho el magnate. Peña Nieto, por su lado, ha afirmado que el encuentro ayudaría a que ambos países mejoren su relación.
Pero lo cierto es que Estados Unidos mantiene su plan para construir el muro. En septiembre, las empresas seleccionadas en el primer corte construirán varios prototipos para observar cómo funcionan sus proyectos. No obstante, las conversaciones sobre la relación comercial continúan su curso. El canciller mexicano, Luis Videgaray, informó de que los dos gobiernos han acordado iniciar formalmente la renegociación del TCLAN el próximo 16 de agosto. Será la prueba definitiva para comprobar cómo de serio se toma Estados Unidos a su vecino del sur.










