Redacción/ Miami.
Sorprendieron los hechos sucedidos durante la presente semana en la relación entre Corea del Norte y Estados Unidos tras el encauzamiento de las tensiones que está previsto que se vea simbolizado en la reunión que los dos líderes de ambos países mantendrán en un mes. La realización de pruebas militares coordinadas entre Corea del Sur y Estados Unidos llevó a Pyongyang a rechazar la actitud de ambos países, cancelar la reunión de Kim Jong-un con el presidente de Corea del Sur y amenazar con romper la reunión con Donald Trump. El presidente estadounidense ha respondido a esta posibilidad.
«Tendremos que ver si sigue la cumbre. No nos han notificado ninguna decisión», dijo Donald Trump en una conferencia de prensa ante periodistas estadounidenses tras las palabras del gobierno de Corea del Norte en las que Pyongyang pedía a Estados Unidos que no tratara de acorralar al país asiático tratando de asfixiar la solución de las tensiones únicamente mediante la “desnuclearización” de Corea del Norte. Esta respuesta de Pyongyang se realiza tras las palabras del consejero de Seguridad Nacional estadounidense en las que planteaba que la única salida al conflicto era “el modelo libio”, que significa la pérdida del desarrollo nuclear para Corea del Norte. Kim Jong-Un quiere simbolizar públicamente que la negociación es de tú a tú y que no está todo dicho en las decisiones que tomará el país comunista.
“Si Estados Unidos nos acorrala y exige unilateralmente que nos deshagamos de nuestro programa nuclear, dejaremos de tener interés en las conversaciones y tendremos que reconsiderar si aceptamos la próxima cumbre estadounidense-norcoreana”, explica el comunicado del viceministro de Corea del Norte, Kim Kye-gwan, que ha sido facilitado a la prensa por la agencia oficial del país KCNA.










