Redacción/ Miami.
Donald Trump y Kim Jong-un ya tienen lugar y fecha para verse las caras. El presidente de Estados Unidos y el de Corea del Norte se encontrarán en Singapur el próximo 12 de junio en una reunión en la que conversarán acerca de un posible acuerdo entre ambas naciones que acabe con el desarrollo nuclear del país asiático y levante el bloqueo comercial liderado por Estados Unidos.
Desde que a finales del pasado año la situación llegara a un punto en el que el conflicto estaba acercándose, incluidos insultos físicos entre ambos presidentes, la realidad es que el agua volvió a su cauce en esta primera parte del año, cuando ambos líderes comenzaron a hablar sobre mejorar las relaciones entre ambas naciones. La cumbre se convertirá en la reunión más importante entre representantes de ambos países. Nunca en la historia se había producido un encuentro entre responsables de tan alto cargo de dos países que han estado, desde el inicio de la historia de Corea del Norte, enfrentados. El resultado de la reunión será un éxito insólito de la diplomacia de ambos países o un fracaso estrepitoso que podría desencadenar en un escenario todavía más peligroso para la zona.
«¡Ambos trataremos de convertirlo en un momento muy especial para la paz mundial!», dijo Trump en su cuenta de Twitter. Horas antes se había producido la vuelta a Estados Unidos de tres estadounidenses que Corea del Norte ha dejado en libertad como gesto de buena voluntad previo a la cumbre. Son Kim Dong-chul, un empresario hotelero de 62 años, que había estado preso desde abril de 2016 por espionaje; y dos profesores, Kim Hak-duk y Tony Kim, arrestados en mayo y abril del año pasado, respectivamente.










