Redacción/ Miami.
Desde hace unos años, Europa vive con el terrorismo en su horizonte. Las capitales de todos los países del viejo continente viven con el miedo de que puedan ser las siguientes en ser golpeadas. Esta vez le tocó a Barcelona. El atropello masivo de una furgoneta en la avenida más concurrida de la ciudad española, Las Ramblas, dejó en el día de ayer 13 muertos y un centenar de heridos. La organización denominada Estado Islámico se ha atribuido el atentado terrorista.
El atentado se produjo pasadas las 5 de la tarde. El centro de la ciudad de Barcelona, una de las urbes que más turistas recibe en todo el mundo, estaba muy concurrido a esa hora, como es habitual. Centenares de turistas y residentes de la ciudad paseaban por la céntrica avenida de Las Ramblas que conecta la Plaza de Catalunya con el Puerto. En ese momento, una furgoneta se salió de la calzada y recorrió casi medio kilómetro atropellando a todas las personas que estaban a su paso. Automáticamente, las fuerzas policiales de la zona acordonaron el lugar y trataron de detener al agresor sin éxito. Hasta ahora, las noticias son pocas, buscando la prudencia, pero se ha sabido que un sospechoso del ataque ha sido detenido y otro estaría huido, que sería el autor material del atentado. En cualquier caso, las instituciones españolas trabajan para avanzar en la investigación con el objetivo de dar más datos en los próximos días.
La reacción internacional no se ha hecho esperar. El presidente Trump ha mostrado su apoyo a la ciudad catalana a través de su cuenta de Twitter y otros grandes líderes mundiales han hecho lo mismo. El atentado, con toda seguridad, supondrá una elevación del tono entre aquellos que tratan de introducir a todos los musulmanes en el saco de los terroristas, tal y como se fundamentan las políticas del jefe de la Casa Blanca, y aquellos que optan por tratar de crear cauces de convivencia entre las diferentes comunidades existentes en las grandes ciudades de Europa para garantizar la seguridad y la socialización del tejido ciudadano de las capitales europeas.










