Redacción/ Miami.
Ha sido una situación digna de una película. Una película que dura ya demasiado tiempo. Slobodan Praljak, de 72 años, autor de la orden que destruyó el puente de Mostar en el curso de la Guerra de los Balcanes se suicidó tomándose un veneno al tiempo que exclamaba “yo no soy un criminal de guerra”. Praljak estaba siendo juzgado por el Tribunal Penal Internacional de la Antigua Yugoslavia por crímenes de guerra y justo antes había sido denegada su apelación a una sentencia de 20 años por su participación en la Guerra de los Balcanes.
La lectura de la apelación se estaba produciendo sin mayores problemas cuando el ex general alzó la voz y levantó su porte mayúsculo para acabar bebiéndose el contenido de un frasco que sacó de un bolsillo. Su abogada fue la que alertó de que se trataba de veneno, quizá advertida por las intenciones del propio Praljak o por su intuición. La sesión ha sido suspendida en medio de gran confusión. Los letrados y secretarios presentes en la sala se han levantado y los traductores han cerrado los micrófonos rápidamente para evitar que se dijera algo que no fuera conveniente. Carmel Agius, presidente de la sala, ha ordenado que se corrieran las cortinas del banquillo de los acusados y la misteriosa bebida fuera llevada al laboratorio para su análisis. El tribunal, con sede en La Haya, ha llamado a una ambulancia. Se ha abierto una investigación para saber cómo llegó hasta sus manos el veneno.
Praljak ordenó bombardear el puente de la ciudad de Mostar, en la región de Herzegovina. Del siglo XVI, cruza el río Neretva y une las dos partes de la ciudad. En noviembre de 1993, voló por los aires, y en el primer juicio, se consideró que había causado “un daño enorme a la población musulmana”. Sin embargo, se aceptó en un primer momento la explicación del ex general que aseguró que se trataba de “un objetivo militar más” y que no era su intención realizar una masacre contra la población musulmana. El puente fue restaurado ya en el presente siglo con ayuda económica del Banco Mundial.










