Redacción/ Miami.
El pequeño Kalel Langford tuvo su día de suerte y lo aprovechó, cuando fue junto a su familia a un cráter de diamantes localizado en un parque del estado de Arkansas. Necesitó estar tan solo recorriendo este lugar por 30 minutos para que una “piedra brillante” que estaba en el suelo llamara su atención y decidiera recogerla.
“Estaba a sólo unos centímetros de una corriente de agua, con un montón de otras rocas que eran del mismo tamaño”, relató el chico.
Al tomar la piedra brillante decidió mostrársela a su padre, quien al ver la gema tuvo una corazonada y presintió que tenían en sus manos una valiosa piedra preciosa y por eso decidieron llevarla con un experto del lugar para que la analizara.
Es así como fueron padre, hijo y familia al Diamond Discovery Center, lugar ubicado en el mismo parque, donde expertos pueden analizar y sacar conclusiones sobre hallazgos realizados en el cráter, y quienes han dado noticias buenas a cientos de personas, ya que este lugar goza de una buena fama en lo que a hallazgos de diamantes se refiere.
“Sólo estuvimos en el parque durante unos 30 minutos cuando lo encontró. Su color era tan oscuro que no estábamos seguros si era un diamante, pero sabíamos que necesitábamos analizarlo”, comentó el padre de Kalel.
Estando en el lugar recibieron la excelente noticia: el hallazgo de Kalel había sido un valioso diamante, de 7,44 quilates y que tendría un precio que podría llegar al millón de dólares, y lo mejor de todo, la política del parque era que ante un hallazgo de este tipo, es la afortunada persona protagonista del descubrimiento, quien es automáticamente la propietaria del mismo.
Por esta razón el chico pudo conservar su “tesoro”, de un tamaño y aspecto similar a un frijol, al que bautizó “Superman”, debido a su afición por el superhéroe.
Un día de suerte, donde una inversión de $10 dólares que costó la entrada al parque, significó para este niño encontrar el tesoro que muchos adultos quisieran hallar.










