Redacción/ Miami.
El paro nacional convocado por las fuerzas de la oposición venezolana ha paralizado la mayoría de las importantes ciudades del país. La oposición tiene mayor apoyo en las urbes que en las zonas rurales y así lo ha demostrado en la huelga que se revelaba como una de las últimas oportunidades de las fuerzas opositoras venezolanas para mostrar internacionalmente el rechazo al Gobierno de Maduro cuando queda tan solo una semana para que se celebren las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente.
La oposición colocó durante el día de ayer barricadas en las principales calles de las grandes capitales del país, especialmente en la capital, Caracas. Con esa medida, la oposición mantuvo su actitud beligerante que tiene el objetivo de perpetuar un conflicto que parece que no acaba. La oposición se niega a mantener conversaciones con Maduro hasta que no sean convocadas elecciones presidenciales. Mientras ambos bandos mantienen sus posiciones, la presión internacional es cada vez más alta tras la denuncia a Maduro de varios congresistas colombianos y chilenos en la Corte Penal Internacional de La Haya por posibles crímenes contra la humanidad. Además, algunos funcionarios de Amnistía Internacional han respaldado esta posibilidad.
En cuanto al paro en sí, la paralización de actividades fue absoluta en el este de Caracas desde primera hora de la mañana. La zona este es una zona tradicionalmente antichavista. En el centro y oeste de la ciudad, la afluencia de vehículos y transeúntes era notablemente menor que la de días regulares. Pero lo que es difícil determinar es si el paro fue seguido a causa del temor a posibles confrontaciones o si se hacía por plena convicción. Los hechos violentos acabaron produciéndose, primero en Los Teques, un suburbio de Caracas, costando la vida a un joven de 24 años e hiriendo a otras tres personas. También se registró otra muerte por disparo en la ciudad de Valencia.










