Redacción/ Miami.
La economía siempre tiene herramientas para volver a la normalidad. Los índices bursátiles suelen buscar la estabilidad y la volatilidad de los mercados es respondida, frecuentemente, con una jornada posterior mucho más positiva. Wall Street, que cayó el lunes pasado un 4,6% recuperó parte de su músculo en el día de ayer con una subida del 2,3%, consecuencia del habitual efecto rebote que sucede a las jornadas de históricos descensos.
De cualquier forma, lo que parece claro es que los inversores no tienen una idea firme acerca del futuro de la economía estadounidense. La jornada en la bolsa de Nueva York volvió a estar marcada por la volatilidad. El índice del Dow Jones comenzó el día en valores negativos, afianzando de alguna forma lo acontecido en el día anterior. Sin embargo, a medida que fueron transcurriendo las horas, el índice bursátil más importante del mundo consiguió crecer hasta estabilizar su valor. Finalmente, cuando el día estaba a punto de culminar, el Dow Jones comenzó a subir en una recta final que dejó al índice de la bolsa de Nueva York con un incremento de 570 puntos, casi la mitad de los 1.200 puntos perdidos en el primer día de la semana. El S&P500 y el Nasdaq atravesaron los mismos obstáculos para acabar, también, en una tendencia alcista.
El nerviosismo entre los inversores se debe a la salida de la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, y a la posible subida de los precios de interés del valor del dinero, que podría afectar a las solicitudes de créditos en los bancos de los ciudadanos estadounidenses. Este escenario devolvería totalmente la normalidad a la economía del país, algo para lo cual los inversores parecen pensar que todavía es demasiado pronto.










