Redacción/ Miami.
Los gobernantes de América Latina han decidido dar un paso al frente en su intento de acabar con el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. Los cancilleres de los países más importantes de América han calificado al gobierno venezolano de “dictadura” y anunciaron que no reconocerán ningún acto de la Asamblea Constituyente aprobada en el país hace 10 días.
El anuncio se hizo a través de un documento oficial que transmitió una declaración inédita por la dificultad que existe en América Latina de unir a todos los países en una misma dirección. La redacción del escrito se hizo tras una reunión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos a la que acudieron 17 jefes de estado, entre ellos los principales de la zona. En la reunión, los presidentes hablaron de “dictadura” sin prebendas y aseguraron que en Venezuela “se está rompiendo el orden democrático”. «Condenamos la violación sistemática de los derechos humanos y las libertades fundamentales, la violencia, la represión y la persecución política y la falta de elecciones libres», reitera el texto que es uno de los más duros que se han elaborado en torno a la crisis venezolana.
Mientras tanto, Nicolás Maduro, ha reclamado una vuelta al diálogo entre los estados de América Latina con el fin de normalizar la relación entre Venezuela y el resto de las grandes potencias. Parece tarde para el resto de los cancilleres que abogan por una salida sin Maduro para reiniciar cualquier relación diplomática con el país que vio nacer a Simón Bolívar. Sin embargo, los países se han mostrado unánimes en su rechazo a la gestión de Maduro, aunque hubo naciones más duras que otras. De hecho, la publicación del texto se demoró a causa de una falta de consenso porque algunos países, en especial Perú y Argentina, querían una declaración todavía más contundente. La declaración no son solo palabras puesto que tendrá consecuencias económicas, entre ellas la prohibición de que ninguna empresa de los países firmantes pueda sellar un contrato si dicho documento necesita de la aprobación de la Asamblea Nacional, de mayoría de la oposición, y a la que Maduro quiere silenciar tras la aprobación de la Asamblea Constituyente.










