Miami, FL, lunes 19 de agosto de 2024.
El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, despliega todo su poder diplomático en Israel para alcanzar un pacto de cese el fuego con el grupo islamista Hamás tras más de 10 meses de guerra, mientras el Ejército israelí continúa sus combates en la devastada Franja de Gaza.
En su novena visita a Israel desde que estalló la guerra el 7 de octubre, Blinken dijo que, el de ahora, “es un momento decisivo, probablemente la mejor y tal vez la última oportunidad” para lograr una tregua, que permita liberar a los rehenes que Hamás aún tiene secuestrados en Gaza y entregar más ayuda humanitaria al enclave palestino.
Pero al recibirlo en su oficina de Jerusalén durante casi tres horas, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, le insistió en que se mantendrá “firme” en las negociaciones con Hamás para no ceder en las “necesidades de seguridad de Israel”.
En su reunión en Tel Aviv con el presidente israelí, Isaac Herzog, el máximo responsable de la diplomacia estadounidense dejó claro que su país quiere un pacto cuanto antes, también para disminuir la tensión bélica en todo Oriente Medio.
“Estamos muy preocupados por la posibilidad de que haya ataques desde Irán, de (la milicia chií libanesa) Hizbulá y otros actores (…) Estados Unidos está dando pasos para desplegar fuerzas aquí para disuadir cualquier ataque, y si fuera necesario, para defender (a Israel)”, aseguró Blinken.
Irán, el mayor enemigo de Israel, aseguró que apoya las negociaciones de un alto el fuego a pesar de sus diferencias con Estados Unidos y considerar que el Estado judío no quiere una tregua.
La república islámica, aliada de milicias propalestinas en Oriente Medio, también afirmó que no busca aumentar las tensiones en la región, pero reiteró su derecho a “castigar” a Israel por el ataque -que le atribuye- en Teherán el 31 de julio, en el que murió el entonces líder político de Hamas, Ismail Haniyeh.
EFE










