Redacción/ Miami.
Comienzan los primeros movimientos militares en relación a la presión migratoria existente en diversas fronteras de países latinoamericanos, a causa de la crisis económica de Venezuela y la salida de millones de sus ciudadanos a otras naciones. Brasil, a orden de su presidente, Michel Temer, ha decidido desplegar sus fuerzas armadas en su frontera con Venezuela para, según la versión oficial, garantizar la seguridad tanto de los ciudadanos brasileños como de los inmigrantes venezolanos que llegan al territorio brasileño.
Temer ha anunciado su decisión en una declaración televisada en la que ha subrayado la llegada de 60.000 venezolanos desde enero de 2017, atravesando la frontera de Brasil en el estado de Roraíma. El despliegue del ejército brasileño se produce poco más de una semana después desde que miles de ciudadanos brasileños expulsaran a unos 1.200 refugiados que estaban acampados, esperando una oportunidad para comenzar a generar ingresos. La reelección en octubre de líderes estatales y municipales en Brasil también ha ayudado a que se fomenten los discursos xenófobos por parte de los candidatos a los diversos cargos, que ven cómo la llegada masiva de venezolanos puede ser una buena oportunidad para sacar un rédito positivo en forma de votos.
No obstante, esta decisión de Temer no pasa por ser un movimiento vacío y muy peligroso, que puede tener como consecuencia un escenario de mayor violencia, en el que los políticos de extrema derecha podrían comenzar a presionar a las fuerzas de seguridad del Estado para que tomen medidas más agresivas contra los inmigrantes venezolanos. La crisis migratoria procedente de este país está afectando a varias naciones de la región, como Perú, Chile o Colombia. No obstante, desde hace unas semanas son centenares los venezolanos que han decidido desandar el camino andado, y volver a Venezuela ante las dificultades encontradas en sus países de destino.










