Redacción/ Miami.
Estados Unidos no levanta cabeza en su balanza de exportaciones e importaciones, a pesar de las decisiones del ejecutivo en los últimos meses de frenar las importaciones de productos que también se fabrican en el territorio estadounidense. El déficit comercial, el índice que mide las importaciones y exportaciones de cada país, ha aumentado un 6,3%, hasta los 72,200 millones de dólares. La causa hay que buscarla en el desplome de las exportaciones de productos agrícolas estadounidenses.
Observando los datos de una forma más cuidadosa, las exportaciones de bienes descendieron un 1.7%, hasta los US$ 140,000 millones, arrastradas por el declive cuantificado en el 6.7% en los envíos de alimentos, piensos y bebidas. Si seguimos acercando la lupa, la gran damnificada de estos datos es la soja. Las continuas amenazas por parte de Trump de elevar los aranceles a este producto, llevó a que los agricultores relacionados con la soja decidieran enviar la mayoría de sus ventas durante los meses anteriores a la imposición de las medidas autárquicas en la economía del país.
Por otro lado, también se produjeron durante el mes pasado descensos en las exportaciones de bienes de capital y de consumo. Sin embargo, las de vehículos a motor se incrementaron. Las importaciones de bienes crecieron un 0.9%, hasta los 212,200 millones de dólares, en julio, gracias a la entrada de alimentos, suministros industriales y bienes de capital en esas importaciones.










